viernes, 14 de agosto de 2009

Arutam, ser supremo, es ser SHUAR

“Los gobernantes tienen que comprender que no gobiernan a los elementos, la tierra, el agua, los árboles. Solo gobiernen a las personas que viven sobre esos elementos.” Vicente Wampash Jimpikit


La concepción que tienen de la vida los nativos Shuar del oriente ecuatoriano, es principalmente el fruto de lo que la naturaleza les inspira. Un docente de escuela puede ser shaman y cacique al mismo tiempo. El aprendizaje es a través del legado ancestral, y de sus plantas.
Como relataba José Piruch Wachapa, su abuelo lo llevo a los 13 años a que beba floripondia en una cascada, como reprimenda por haberse portado mal. Sus visiones eran de una culebra que le rodeaba el cuerpo, y el cerro, era como si se le metiera adentro del cuerpo. Finalmente su abuelo shaman le daría la ayawaska, y sería ella la que le diría que su misión es ayudar a su pueblo.
En este momento la preocupación de esta población, es el avance de la civilización, y el colonialismo buscador de petróleo y otras riquezas naturales que altera sus formas de vida. Williams Wachapa, siente que se seca la tierra, y que si talan los arboles, es como si le arrancaran los pulmones.
El único refugio en el que están seguros ahora, es en el de las tradiciones, su música, sus danzas, y su cultura. La misma aculturación que ahora están recibiendo, los seduce, como el cascabel del gato. Es el transito entre occidente y su antigua tradición. Sus abuelos no logran hablar español, y ellos ya no hablan Shuar.
Los Shuar esperan la respuesta en el viajar, su intención es recorrer diferentes países, para que les colaboren y les expliquen, y así ellos también poder colaborar.
El intercambio cultural será el refugio de su especie, la intención es hacer amigos que los entiendan y los ayuden a conservar su forma de vida. Como ya lo hemos dicho otras veces, el viajar lo cura todo.

1 comentario:

Rocío dijo...

viajeros, sigan hallando testimonios... tenemos nada más que mensajes de la vida para la vida de experiencias vividas. Rocío

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