jueves, 3 de diciembre de 2009

APUNTES DE BRUJERIA





La selva esconde saberes mágicos. Un conocimiento milenario que la tecnología y la ciencia no pueden albergar en su seno, porque sus mismos principios las han limitado.

El conocimiento que los indígenas de la selva oriental de Ecuador y Colombia pueden alcanzar a través de la experimentación con plantas de poder es sumamente asombroso. Estas plantas, son el refugio de los saberes de todo una cultura, la medicina para sus enfermedades y su puerta de acceso al mundo occidental moderno.

A través de la experimentación con yagé ( un preparado que se realiza con una liana de la selva llama ayawaska y otra planta llamada chakruna), los shamanes amazónicos tienen acceso a la infinita cantidad de realidades paralelas que conviven junto a la que vivimos a diario. Aclaremos que para ellos esta realidad ordinaria en la que nosotros vivimos, es una mas, en millones. Nosotros mismos, habitantes de este mundo terrenal, poseemos dos cuerpos, uno físico y otro inorgánico, a traves del cual los shamanes pueden visualizar la otra mitad que nos compone.

Bajo el estado alucinógeno de las plantas de poder, quién tenga la oportunidad de realizar dicha experimentación, podrá visualizar círculos de energía universal rodeando el cuerpo inorgánico de las personas, la alineación de los chacras (centros neurálgicos de energía que rodean su cuerpo) y la presencia de demonios, duendes u otras entidades en el aura o esfera de existencia de una persona.

Los shamanes que mantienen una práctica constante de la ciencia del yagé, tienen la posibilidad de curar enfermedades, de realizar viajes interestelares, de reunirse en otras dimensiones, de “ver” plantas curativas, descubrir el fondo del océano, de visitar el paraíso o el averno, de mantener un diálogo con sus abuelos (quienes han vencido la muerte por alcanzar la totalidad de uno mismo), de viajar al pasado, al futuro, oficiar como profetas y prever calamidades; y su mayor preocupación de hoy en día que es el futuro y trágico desenlace de la civilización moderna, con la autodestrucción del hombre a través de la destrucción planetaria.

Cuentan que un indígena de la tribu Shuar del Ecuador, ya civilizado, mantuvo conversaciones con un cacique Dadaeri. (Los Dadaderi son una tribu jíbara de la amazonía ecuatoriana, que hasta el día de la fecha no mantuvo contacto alguno con el hombre moderno, no han aceptado la presencia de misioneros, ni de civilización alguna, ni el ejército ni los antropólogos han podido doblegar su cinturón de seguridad, y se han mantenido hasta el día de hoy, absolutamente reservados). Cuentan que en esa conversación reciente entre un cacique Dadaeri y un forastero Shuar, este último comenzó a hablarle de los beneficios del mundo occidental, en salud, educación, y calidad de vida. A lo que el cacique Dadaeri respondió que ellos a través de las plantas de poder ya sabían lo que estaba pasando en el mundo moderno, la marginalidad del indio, las guerras, el deterioro del planeta, y que sabían perfectamente que ese mismo hombre blanco que los invitaba a civilizarse era el responsable de la muerte de “Atahualpa”, el último cacique indio. A lo que también le agregó que ellos permanecerán aislados para siempre, y le recomendó al emisario Shuar que si volvía a insistir iban a tomar medidas drásticas con el.

Según los shamanes, el hombre viene a la tierra para alcanzar “la totalidad de uno mismo”, luego de transitar el largo camino del guerrero y alcanzar el grado de un hombre de conocimiento, que es aquel que tiene conciencia y control de sus dos cuerpos, el físico y el inorgánico. Y que en un día escogido al final de ese camino, busca el desenlace de su camino cognitivo, uniendo estos dos cuerpos en un tercero, que permanece en la tierra por la eternidad, que nunca muere, y que puede dominar todas las realidades. ( Interesante la relación con el “súper hombre” de Nietzsche).

La misión del indio de hoy, es transmitirle ese saber al hombre blanco, para despertarlo de su letargo, donde muere, y que se mantiene en el camino de la autodestrucción.

El primero en sacar a la luz este conocimiento fue el Antropólogo Carlos Castaneda de la UCLA (Universidad de California) descendiente de la escuela de Harold Garfinkel y sus Estudios de Etnometodología, quién lo asesoró y acompañó hasta su trágico desenlace.

Como me dijo alguna vez un viejo sabio en la cálida y oscura noche de la selva: - …”No sea incrédulo Juan, que muchos de esos hombres que usted ve por la calle de saco y corbata, son shamanes, que pueden estar en Londres en un segundo. Y que pueden estar en Londres y en el desierto cazando una liebre a la vez. Que están entre nosotros hace cientos o miles de años, y que seguirán transitando libremente por ahí, por el resto de la eternidad. La mente no tiene límites”…



Rodadero, diciembre 1 de 2009

2 comentarios:

Miriam dijo...

El conocimiento esta dentro nuestro. Pero para tomarlo hay que correr tras su sombra por años, andar y desandar cerros y quebradas, hablar, oir y aprender a callar. Encontrarse con temores y espejos y luchar impecablemente.
Vas por el camino que tiene corazon. El de la libertad.

Programa de RADIO dijo...

ESPAÑA-VALENCIA
ANDRES
desde RADIO COMUNITARIA MALVA
un abrazo
muy buena RADIO...
TODO AL REVES....
ME GUSTO MUCHO EL BLOG
http://radiomalva.wordpress.com/

ANDRES
todosalacalle@yaho.es

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